domingo, mayo 21, 2006

numero cuatro

Pasé sin un pase;
pasé con un pase que no es el pase.

Pasé entre tantos que muchos no me dejaron pasar.

Morí sin un pase;
entré al cielo sin mi pase;
volé hasta la luna sin mi pase.

Pasé a plantarme con el pase entre hojas que de la nada crecían.
Que tenían tanto de todo que parecían no teer nada u ocultarlo todo.

Pasé ante un imaginario,
pasé ante un colectivo,
llegué a perderme ente el humo del vino y los olores grises.
Todo lo blanco se consumía, pero la ola verde permanecía intacta mientras el filtro se tornaba amarillo.

domingo, mayo 14, 2006

numero tres

No debería solo bastarme la esencia de una rosa en lo amargo de su existencia, pero hay veces que solo quiero eso.
Hay veces que solo quiero despertar con ese aroma y recuperar mi deseo perdido.

miércoles, mayo 10, 2006

numero dos

Al menos el camión se alejó. Se fue abollado por atrás, pero al menos seguiré viendolo por cuanto el tiempo lo decida, y cada vez que camine dos horas lo veré, y todo será como cuando aparecía sin que yo me percatara.
Ahora la calle se ha vuelto tranquila, solo espero que cada cinco pasos aparezca de nuevo el olor del café. A pesar de que solo lo huela y no me atreva a beberlo. A veces el olor del café es lo que me basta para empezar el día y continuarlo pensando que siempre estará ahí para mi.

martes, mayo 09, 2006

numero uno

No se si lo soñé, o si realmente pasó. Realmente no siento nada, no hay dolor.
Siempre salgo por la misma calle, siempre atravieso en la misma esquina, siempre me topo con la misma gente, siempre veo a los mismos autos.
Siempre al dar cinco pasos aparecía la esencia del café, a los diez la del tabaco, a la media hora de caminata el vino blanco; pero nunca a las dos horas había aparecido un camión.