jueves, enero 25, 2007

numero dieciocho

Hace mucho que no escribo aquí, este espacio ya me parece oscuro, cambié su apariencia por lo mismo, no me incentiva el arrullo de la ausencia de color, creo que no lo necesito por ahora, bueno, esto es la mera improvisacion por no querer dejar botado un espacio que nadie mas que yo algunas veces releo para revisar con que ojos miré que día.

Estoy escuchando las mismas canciones antiguas de siempre, pe ro así como tantas otras veces que las escuché, hora me hacen transportar a otras imágenes, a seguir creando realidad sobre lo que aparentemente se presenta como ... real.

Ultimamente he disfrutado recordando cuantas veces mi mente me ha hecho pasar por malos ratos, cuantas casi incontables situaciones dominadas por una parte de mi que reniego, no porque sea mala para mi, sino porque no es para ni del gusto del resto.

Todos viven con algo que deben canalizar y aprender de, pero nadie sabe que es exactamente lo que el otro quiere y persiste en esconder, y aunque te lo diga o creas saber que es, y esté siempre ahí no lo sabrás.

Cuantas veces no he pensado y sentido que estoy cayendop de un edificio, que estoy atravesando la murralla de gente que me rodea cada día como si fuesen gigantografías puestas para no desarmonizar un escenario, que sin pnj sería soso, invariable, sin sasón, sin sabor, sin el gusto de lo intrinsecamente social que quien diablos sabe por qué lo legitimamos aún.

Me re-presento, porque siento que las presentaciones son necesarias cada vez que uno cambia de piel, dentro de la misma nube eterea de la nada que hace el todo.

Soy una construcción social que busca la diferenciación dentro de la colectividad que me reafirma como contructora de la parte y como destructora de la misma.

Francisca Castillo.