martes, octubre 13, 2009

letra d

Me duermo pensando en que no alcancé a abrazarte y acariciarte cuanto quería.
Se prende el tele, me da frío, tengo sueño, pero es hora.
Suena la alarma, la pauso, el sol me ilumina los sueños y despierta mi cerebro... Me tapo hasta el último cabello.
Tu me empujas y me rindo, te miro con pena para que prendas el 'calefont' y me hago la dormida para que me traigas el desayuno a la cama... Siempre lo haces.
Miro la hora y después de una hora y media sonando paro el despertador... No se como lo aguantas.
Tomamos desayuno, doy vuelta un poco de té y me dices que no me preocupe, mientras secas con papel absorvente... Siempre la cago.
Te miro y te hago alguna gracia, antes de ir a la ducha a sacarme la cara de poto y el olor a baba... Y todavía me dices que me veo linda.
Me quedo dormida mientras el agua tibia lava mi piel, saca la espuma y me masajea... Y siempre me avisas que ya es tarde y debo salir.
Me coloco desodorante, me limpio los oídos, me seco el pelo, me lavo mis dientes, me visto, te doy un gran beso y me voy... Ya te extraño.
Llego al trabajo, prendo el pc y juego un rato mientras no tengo llamados... El tiempo pasaría tan rápido si estuviera contigo.
Contesto otro rato, me río del mundo y pienso en cuánto tiempo más tendré que soportar la estupidez humana antes que vuelva a mezclarme con gente cuerda... Cada día se hace mas eterno en la espera.
Arreglo mis cosas y voy a mi casa a almorzar, comparto con mi mascota, nuestro hijo animal y el mundo se me arregla en esa hora... Pero pasa tan a prisa.
Vuelvo al templo de la idiotez y sigo jugando para matar al tiempo ya muerto, la hora no pasa y comienzo a sentir la desesperación de marchar... Casi todos parten antes que yo.
Primero la de las cinco, luego el de las seis, a veces voy con la de las siete, casi siempre con la de las ocho... No es necesario estar tanto.
Da la hora y no puedo caminar más lento sabiendo que vuelvo a estar contigo, en esos pocos minutos de caminata pienso en que podemos hacer hoy, contarte lo bonito de mi día y que tu me hables del tuyo... Tan solo pensarlo me devuelve los ánimos.
Llegó a casa y nuestro hijastro delata mis pasos, tu vienes a mi y tu abrazo me relaja, eufórica te pregunto todo lo que se me viene a la mente, sin desaprovechar ni un segundo para que la noche nos dure más, pero no te doy cabida a respuestas... Es que me emociona tanto volver a verte.
Comemos los últimos bocados, nos acostamos a ver televisión y nos abrazamos, acariciamos, jugamos, luchamos, reímos o lloramos, pero juntos... Hasta que nos dormimos insatisfechos de no poder tocarnos y mirarnos tanto como deseamos.